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Demos la gloria a Dios

 
       

Todo comenzó con un diálogo sobre el significado del término griego "doxa". Mi interlocutor decía que dicha palabra significa "opinión", mientras que yo planteaba que la traducción correcta era "gloria".
Este diálogo me llevó a buscar qué significa el término "doxa", para finalmente desasnarme. Me encontré con que ambos teníamos razón: el origen del término es "opinión", pero en las Escrituras se traduce como "gloria". Pero... ¿dónde está el punto de encuentro de las dos acepciones?


En el Antiguo Testamento se utiliza el término hebreo "kàbôd" para "gloria". Esta palabra deriva de una raíz que contiene la idea de "estar cargado de riquezas", por lo que la idea es de tener una reputación de riqueza, poder y posición. Al traducir este término al griego, los traductores de la LXX asignaron la palabra hebrea "kàbôd" a la griega "doxa", dado que esta última significa opinión, pero tras el uso escritural, el término cobró una nueva dimensión, ya que comenzó a significar la noción de "tener reputación de riqueza y poder".

Esto nos deja un poco más claro el uso que se hace del término griego "doxa" en las Sagradas Escrituras.


Podemos leer a Pablo escribiendo: "...habiendo sido iluminados los ojos de vuestro entendimiento, para que conozcáis cuál es la esperanza a que os ha llamado, cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos..." (Efesios 1:18).
La palabra "gloria", sus acepciones y las raíces de las cuales deriva en el griego y el hebreo es algo excelente para estudiar y profundizar, pero la conclusión de esta corta investigación que nos permite el espacio debe llevarnos a reconocer "La gloria de Dios", o sea la dignidad, las riquezas de sus virtudes y atributos, la grandeza de su poder, y a no olvidar los que nos dice la bella palabra de Dios:


¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún le he de alabar. ¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!"
Salmo 42:11


Dediquemos nuestra vida a dar gloria a nuestro Dios. Démosle todo como ofrenda grata a su Nombre: "Así que, hermanos, os exhorto por las misericordias de Dios a que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro servicio de adoración espiritual" (Romanos 12:1)


Dios es digno de suprema alabanza; nunca le robemos negándole la gloria que merece.
       
   
NORBERTO MATO
 
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