INICIO

IGLESIA

RECURSOS

ENLACES

ESCRÍBENOS

 

 
 
Daniel, en ejemplo a imitar
 
       

Cuando hablamos del profeta Daniel, lo primero que recordamos es su triunfo en el foso de los leones. Tal vez nuestra mente busque como ejemplo aquellos hechos en los cuales se vea victoria, prosperidad, señales milagrosas... etcétera. Pero en la historia del profeta hay un hito, un comentario hecho por sus enemigos y que lo pinta en una faz que habitualmente no valoramos mucho: su integridad .

Daniel había llegado a Babilonia como esclavo al ser arrasada Jerusalén por las tropas de Nabucodonosor. Era una práctica de la época tomar de entre los esclavos a los de estirpe real y a los formados en ciencias y artes, con el fin de prepararlos para el servicio del rey.

Este varón llegado como esclavo fue puesto (por intervención divina) sobre todo el reino, por orden del rey Darío el Medo, dado que éste reconoció en Daniel un espíritu superior (Daniel 6:3). Esta decisión movió a envidia a los sátrapas y gobernadores que quedaron bajo su mando. Imaginemos esto: ¡un esclavo dándoles órdenes!... ¡Pero si ellos eran quienes habían hecho "carrera" política! La envidia de sus corazones los llevó a pergeñar un plan para perjudicar a Daniel... y justamente aquí, cuando estos malvados buscaban un motivo para acusar al varón de Dios, se encontraron con una gloriosa realidad: "Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él." (Daniel 6:4) ¡Qué maravilla! Es normal que quien nos quiera no vea nuestros errores, pero aquí, los propios enemigos de Daniel no pudieron encontrar nada para acusarlo: ni vicios, ni faltas. ¡Qué no daría yo por que alguien (que no fuera mi madre) dijera algo parecido a esto acerca de mí!

 

Nuestro corazón nos hace creer, muy a menudo, que somos perfectos en pensamiento y conducta; pero la cuestión es: ¿pasamos la prueba del libro de Proverbios?: "Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones." (Proverbios 16:2). Hay muchos otros textos que nos marcan la misma verdad, pero creo que este es suficientemente contundente.

La otra cara de la moneda: El Señor Jesucristo, hablando en el Sermón del Monte, enseñaba así: "Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros mintiendo" (Mateo 5:11) No encontraron en Daniel nada que objetar... Tuvieron que ponerle una trampa usando la arrogancia del rey como instrumento; y este varón de Dios, a sabiendas de esto, no dejó de lado el culto a su Señor, sino que pagó el precio de su fidelidad .

Dios preservó la vida de Daniel y así se glorificó ante la vista de ese rey arrogante, que tuvo que reconocer la grandeza de Jehová.

Vivamos de tal manera nuestras vidas, que glorifiquemos a nuestro Dios con el testimonio que mostremos. La integridad no es una cosa pasada de moda, sino una virtud que debe venir de la mano de nuestra profesión cristiana. Manifestemos en nuestro caminar el fruto del Espíritu Santo, así Cristo será levantado en nuestras vidas, muchos creerán, y su Santo Nombre será honrado.

La integridad de Daniel está a la mano de todo aquel que busque tener el Espíritu Superior que habitó en el profeta, y que mora también en el corazón de cada cristiano.

       
   
NORBERTO MATO
 
Enlaces amigos
Información